Desmotivaciones

Esta es la mejor descripción de lo que me pasa.

Ya se que no he contado nada de mi Camino a Donosti.  La verdad es que lo dejé de contar porque no pude entrenar de fuste, debido a una carga de trabajo como creo que no he tenido jamás.  Así que no fui capaz de mantener un nivel de motivación suficiente para salir a sufrir día trás día. Eso me dió mucha rabia, por que sí que tenía ilusión por sentirme maratoniano de nuevo. Pero realmente no podía entrenar en jornadas auténticamente estajanovistas. Así que continué entrenando lo que pude, casi rodando, sin días de calidad ni tiradas largas,  igual 3 días a la semana, igual solo uno. La cosa llego a su máxima expresión de  trabajo y entrené menos aún, llegando a estar las tres semanas anteriores al Maraton sin dar un solo paso.

Con esas alforjas me presenté al Maratón solo a acabarlo, a 5′ de ritmo, con mi gran amigo y triatleta kike, que quería tomarle el pulso al Maratón de cara al Ironman de Vitoria de 2014 (suerte!), y con la compañia de la tribu del Páris, que competian (competíamos!) en el Campeonato de España. La cosa fué bien, las sensaciones fueron extraordinarias, ya que a 5′ ibamos los dos sobrados, y salvo los últimos km en los que kike tiró de mí, no sufrí demasiado. Por el contrario la experiencia de correr un Maratón suave, sin competirlo, fue mucho más grata de lo que esperaba. La experiancia se resume en la frase que me dijo kike en el km 36, cuando le alenté a que se fuera que no me esperara, que podía bajar de 3h30 sin despeinarse: “Prefiero 3h32 entrando contigo y con nuestra foto cruzando la meta que 3h29 entrando solo”. Y claro, cuando alguien te dice algo así no queda más que seguirle, intentando olvidar que en ese momento se me puso la piel de gallina. Y así fue, y tengo pruebas gráficas que demuestran nuestra entrada en 3h30:20″

 

Después del maratón ( que sensaciones más buenas se tienen después) pasamos una memorable tarde en la sidrería izeta todo el grupo del Páris , disfrutando de la gastronomia guipuzcoana y de una maravillosa compañía.

¿Y por que digo entonces lo de desmotivaciones? Pues porque, a pesar del maratón corrido, tampoco lo he entrenado. Me ha faltado esa sensación de correr y terminar pero “habérmelo ganado”.  Porque llevo dos años poniendome a entrenar con ganas, y parando al cabo de poco tiempo. Muchas veces por lesión, otras por exceso de trabajo, pero otras por desmotivación.Esta temporada lo noto en que, cuando las cosas se ponen cuesta arriba, o hace frio, o llueve, o simplemente tengo pereza, entonces se acabó. No salgo, puedo estar 4 o 5 días parado. Y eso me mina un poco moralmente. Me doy cuenta de que quiero estar motivado. Pero no lo estoy. No me sale de dentro.

Asíque a aguantar el tirón de no sentirme atleta, sino aficionado al “jogging”, y a ponerme en modo mantenimiento, en espera de que vuelvan las ganas. Rodajes tranquilos y lo que apetezca en cada momento. Mientras tanto a disfrutar de el resto de cosas , que no solo de correr vive el hombre