Semana -7 MAPOMA

Pues sin comerlo ni beberlo estamos ya en la semana -7. La verdad que prácticamente sin enterarme, lo cual creo que es muy buena señal. Esta semana es la última de este ciclo de entrenamiento de 5 semanas.  La próxima semana toca ya un “cambio de ciclo”: serán 4 semanas de entrenamiento duro y luego las 2 últimas semanas de afinar.

Así que en realidad me quedan prácticamente 5 semanas de darle duro.

La semana pasada se ha saldado de nuevo con buenas sensaciones, y de nuevo muchos km (103 km) con un alto porcentaje a ritmos de maratón o inferiores. A destacar de la semana pasada el sábado, que me metí 28 km a 4:28 de media(además muy progresivos, los primeros 14 a 4:40 y los siguientes 14 prácticamente a ritmo de maratón) y el domingo, en que al día siguiente de los 28 me meti un 10000( el sahara cross) a 3:50 aproximadamente en un trazado no del todo favorable.

Esta semana será de relativa descarga, aprovechando que quiero correr la media tragamillas en Villalba (la idea es hacerla a ritmo de maratón)  y que hoy lunes he trotado suave para recuperar del 10000. De esta manera cambio la tirada larga del domingo por una media, el lunes (hoy) cambio los 15 km a 4:45 por 10 km a 5′ (suave) y el sábado no habrá controlado corto. Con eso me saldrán unos 90 km y un día fuerte menos (el día del “controlado corto”).

Así meto una semana más relajada en ritmos y kilómetros (aunque no lo parezca) y sobre todo a nivel de cabeza, que es bueno aflojar el pistón mental de cuando en cuando. Además así cojo aire para lanzarme al agua de las 4 semanas siguientes, que serán probablemente las más duras y más importantes.

La semana quedará así

L: 10 km suaves a 5′

M: 3×3000 a 4′

X: 12 km suaves a 5′

J: 15 km a 4:15 (ritmo de maratón)

V: descanso

S: Rodaje por el bosque de unos 12 km o lo que apetezca

D: Media Maraton de Villalba a ritmo de maratón

Sahara Cross – Ormaiztegi

El pasado Domingo disputamos varios txokeros el Sahara Cross de Ormaiztegi, carrera sobre 10 km organizada con todo cariño por el forero de elatleta Roki.

Esta es una carrera benefica en favor del Sahara, cuya recaudacion  y dinero obtenido de los patrocinadores se destina para algún proyecto solidario en los campos de refugiados de Tinduf.

Así que, con idea de corretear un poco, y pasar una buena mañana, cogimos desde vizcaya  carretera y manta unos cuantos foreros “vizcainos”:  pipilutxi, izarkorrika y yo, y fuimos a Ormaiztegi, donde nos encontramos con otro buen puñado de txokeros gipuzcoanos.

Según aparcamos, se empezó la cosa a poner fea: mucho frío, viento absolutamente helado y mucha agua. Pero como no había otra, pues a cambiarse y a empezar a calentar bajo el agua helada.

En cuanto a la carrera en sí, bastante contento. Salí pensando en que a 3:55 iría ya “calentito”, sobre todo pensando en que el día anterior, el sábado, me había metido 28 km (los primeros 14 a 4:40, los siguientes a 4:18, para hacer una media de 4:28, 2h05 de carrera), y las piernas no habrían recuperado bien.

Sin embargo, esta preparación de MAPOMA estoy recuperando asombrosamente bien de un día para otro. Así que cuando íbamos por el 2º kilómetro a ritmo de 3:55,  me noto fuerte y me lanzo adelante a por el siguiente grupo. Me pongo a 3:45 y voy cogiendo grupos poco a poco. Al paso por el km 4 me sigo viendo fuerte e intento darle un poco más, pero en ese punto la carrera tiene algo de “cross-country”,  que me impiden adelantar, además de alguna cuesta que me hace bajar el ritmo medio. Por el kilómetro 6 se me desata el cordón, y 2  grupos que he pasado antes me vuelven a adelantar. Me ato la zapatilla maldiciendo y me vuelvo a lanzar a por esos grupos. Les doy caza rápidamente y les dejo de nuevo sobre el km 8. A partir de aquí, de nuevo Cross-Country, y vuelvo a bajar un poco el ritmo,  y llego con sensación de que si la carrera hubiera durado 2 km más, habría podido seguir al mismo ritmo (más no, por supuesto).

A la carrera le faltaban unos 150 metros, asíque al final 9.850 km en 38:15 ( a 3:52 el km), tiempo bruto contando el tiempo de atarme el cordón. Realmente muy contento, ya que me vi muy fuerte, aunque el tiempo no es extraordinario, pero sí muy bueno, para mi nivel.

Y después de la carrera, vino lo mejor: chistorra y caldo cortesía de la organización, una botella de rioja de regalo para mi, izar se llevo una cena en un asador, pipilutxi otra botella de vino…y luego potes variados con los foreros lasartearras que nos obsequiaron con su simpatía y hospitalidad guipuzcoana

Agradecer a la gente de Ormaiztegi, y en especial a roki y a la organización el maravilloso trato y la calidez que nos dispensaron: Gipuzkoa en este sentido es otro mundo.

Como he dicho alguna vez, no ha muchas maneras mejores pasar la mañana.

Os dejo una fotillo

 

Más información en

http://www.sahara-cross.com/

Semana -8 MAPOMA

Acabo la semana -9 muy contento con un record de km (103), y unas sensaciones muy buenas: Facilidad en ritmos alrededor del Maraton, y piernas muy frescas todos los días, recuperando con facilidad muscularmente hablando.

A destacar un entrenamiento de 12 km a RM que salieron “solos” a 4:05 y 12 km a 4:05 teóricos que salieron a 3:58. Además una tirada larga de 28 km larga y lenta, que me dió mucha satisfacción, entre otras cosas por la compañía de edu bichobolas en una mañana mágica en la CdC.

Como nota negativa, el martes. Me cuesta mucho sacar adelante el día de series. Será el hacerlo solo, será la pista, el cansancio acumulado de sesiones intensas el fin de semana….

La semana que entra intentaré cumplir lo que toca, pero intentaré controlarme, y mucho, con los ritmos. Aún queda mucho camino, y ese autocontrol será clave para acabar “fresco” semanas de 100 km. Hay que prevenir, que ahora estamos frescos todavía, pero si me paso de rosca me daré cuenta cuando sea tarde

Semana -8

Lunes: 15 km. (4.45′/km, +-10”)

Martes: 3 x 3.000 (2′ de recuperación) (4′/km)

Miércoles: 12 km. (5/km, +-10”)

Jueves:  12 km a 4.15′ km.

Viernes: Descanso .

Sábado: 12 km entre 4.05 y 4.10 el km.

Domingo:  2 h en progresión.

Entrenar acompañado

¡Que diferencia entre entrenar solo o en compañía!

Hoy tocaban 12 km a 4:05. Con la que caía a primera hora, 8:30 a.m., sábado, frío fuera y calor dentro….Estoy seguro de que habría sido incapaz de hacerlo solo, y eso si consigo despegarme de las sábanas y salir de casa.

Sin embargo, había quedado en Lago a las 9:30 con los compañeros del Páris: Diego, Bribón, Bicho, JAF, Palacetes….Así que no me quedaba otra.

Allí me he plantado y me he acoplado con JAF, Bribón y Palacetes, unos auténticos fieras, que por muchas circunstancias iban “solo” a rodar vivo. “A 4:05” me han dicho. Pues dicho y hecho. rodaje y compañía de lujo.  Pero de a 4:05 nada, han salido 12 km a 3:58, que sumado a los 4 km de calentamiento a 4:20 y 3 de descalentamiento a 4:30 suma un extraordinario entrenamiento imposible de hacer solo.

Y luego cafés y tostadas en amigable compañía.

Personalmente me quedo con haber hecho 12 km sub4′ sin haber ido muriéndome, pero casi. Solo jodido.

Pero me quedo sobre todo con la sensación de que aunque nos hemos empapado y ha caído agua a base de bien, hemos madrugado y pasado frío,  no puede haber muchas maneras de pasar la mañana mejor que esta.

Mañana me tocan 2h que estoy seguro que saldrán bien en compañía de Edu (bichobolas), aunque tendré que contenerle con los ritmos.

El entrenamiento de la voluntad

Copio este magnífico artículo de Rodrigo Gavela, del que, dicho sea de paso, yo no soy muy fan. Pero aquí tengo que admitir que lo bordó.

Así me he sentido yo saliendo a entrenar estos dos días: un 3×3000 (ayer) y 15 km (hoy) bajo la lluvia, el viento y el frío, por la noche. Y no me digáis porque, cuando hoy estaba ya a punto de terminar, me acordé del artículo. Así que decidí ponerlo aquí para compartirlo

El entrenamiento de la voluntad

Siempre escribimos sobre la fuerza, nos centramos en cómo mejorar nuestro umbral aeróbico o hacemos hincapié en la musculatura de nuestras piernas… Pero nos olvidamos del arma fundamental de cualquier ser humano: la mente y la voluntad

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Sé de antemano lo que va a ocurrir, pero no quiero aceptarlo. Uno siempre tiene la esperanza de que cambie el tiempo a lo largo del día. Miro de reojo por la ventana, veo cómo se cimbrean las ramas de los árboles y escucho cómo el agua se estrella contra los cristales en continuas ráfagas. Estoy atrapado. Hoy tengo series largas, estoy en pleno período competitivo y no puedo aplazarlas para mañana, pues me modifica todo el plan de trabajo y lo más probable es que no cambie el clima. Lo haré.

Horas después estoy metido de lleno en el entrenamiento, helado de frío y empapado de agua hasta los huesos. Empecé con remilgos, esquivando los charcos, pero al cuarto de hora mis peores augurios se cumplieron y ya no valen las medias tintas. Como si de una metamorfosis se tratara, me transformo radicalmente. Esa parte salvaje que habita dentro de mí aflora, ¡y de qué manera! Un grito de rabia se impone al silbido del viento y al chasquido continuo de las cortinas de agua. La adrenalina se dispara a los niveles más altos, entro en calor casi al instante, el agua parece no molestarme y ya me da igual estar o no mojado, los charcos han dejado de existir para mí. En ese momento me desafío a mí mismo y a los elementos. Me siento poderoso en el barro. Que el viento es salvaje… ¡pues yo más! Cuando acabo me siento victorioso y más fuerte que nunca. Los tiempos de las series han sido malos, pero no tanto; estoy exhausto, empapado.

Cuando me acerco a casa, las pocas personas que se cruzan conmigo me miran con caras raras, me ven totalmente embarrado, pero sonriente; seguro que piensan que estoy pirado. No les falta razón. Cuando entro en casa y me ve Raquel, me echa la bronca de rigor, pero no tengo tiempo ni fuerzas para replicar. Voy directo a la ducha, me meto vestido y calzado, de esa forma me quito el barro y el frío que casi me congela; luego, poco a poco me voy desvistiendo hasta que me quedo desnudo y me ducho con normalidad. Seco y mudado finalizo el entrenamiento realizando mis abdominales y estirando con el máximo rigor y la máxima concentración. Raquel sigue muy cabreada, ella dice que por qué pongo en juego mi salud, pero yo creo que me lo comenta porque puse el suelo perdido de barro. Le miro fijamente a los ojos, sonrío y calmadamente le explico que hoy he hecho un gran entrenamiento, puse a prueba mi voluntad, capacidad de aguante y he vuelto a aflorar mi otro yo, el que sólo aparece en los grandes momentos, en las competiciones. Me ha hecho sentir vivo y poderoso.

Esta situación no es tan excepcional, se repite varias veces al año y no siempre de la misma manera. Cuando un atleta corre con un calor seco tremendo, con calor y una humedad excesiva, con viento insoportable y casi huracanado, en un terreno impracticable, en un perfil imposible o en una recta de varios kilómetros está entrenando su voluntad.

Quizá muchos no lo saben y se cabrean porque los tiempos no les salen o porque las sensaciones han sido muy malas. Hacen mal, pues en situaciones extremas se pone a prueba no sólo al cuerpo, sino también a la mente, y esta última es tan importante o más en la competición. ¿Quién no se ha disgustado después de un entrenamiento infernal, con condiciones climatológicas muy adversas? ¿Quién no ha jurado en voz alta y a los cuatro vientos, ante Dios y ante el mundo? ¿Quién no ha acabado de mala leche porque el día en que quería salirse en las series para confirmar su buena forma física, apareció ese maldito viento y se las fastidió? Una vez completados los entrenamientos, a ningún corredor le han salido las cosas como esperaba, los tiempos son un desbarajuste total, el pulso disparado, la recuperación que nunca llega, las piernas tambaleantes, los pulmones pidiendo socorro y el corazón en un puño. Ésa puede ser la imagen de un derrotado pero ¡NO! es la del VENCEDOR. Ese atleta ha sacrificado los tiempos y las sensaciones por enfrentarse desafiante a ese día. Ha realizado un entrenamiento de VOLUNTAD, donde se curten los maratonianos. No hay que disgustarse, ni jurar, ni cabrearse, sino todo lo contrario.

Hay que sacar la lectura más positiva y entender que ese día se ha entrenado la voluntad, donde uno se demuestra a sí mismo que es muy fuerte psicológicamente y que es capaz de enfrentarse con éxito a cualquier maratón por duro que sea. A un maratoniano el tiempo jamás le dicta los entrenamientos. Si el día parece imposible para correr, a un maratoniano curtido no le asusta, aunque no le guste saldrá si tiene que hacerlo. Al empezar alzará la mirada, un resoplido, trazará una sonrisa desafiante, una mirada a la derecha con el gesto más duro y otra a la izquierda, con la mandíbula en la máxima tensión. Y dará el primer paso. En la mente sólo aparecerá un desafío: “por mis huevos que hoy entreno”. Pero a veces el clima es implacable e invencible, ¿o no?

Los nervios de no entrenar

Una de las cosas que más diferencia un maratón de otras carreras es el entrenamiento. El camino, digamos.

En todos los sentidos: cantidad de kilómetros, tiempo dedicado, esfuerzo…pero también se diferencia en que los fallos entrenando se pagan muy caro, ya sea por entrenar de más o de menos. Y esto provoca otra diferencia entre un entrenamiento de maratón y uno de otra distancia: La ansiedad.

En un entrenamiento de 10000, por ejemplo, puedes entrenar muy duro, pero si pierdes unos días no te preocupas demasiado: piensas que ese entrenamiento lo puedes recuperar con los que vengan y no suponen gran cosa.

En un entrenamiento de maratón la cosa cambia: pierdes varios entrenamientos seguidos y enseguida cuentas los kilómetros que te faltan por hacer esa semana, en si notarás la falta de kilómetros…

Y esto es lo que me ha pasado a mi. Perdí el viernes pasado (tocaba descanso), y también perdí el sábado, domingo y lunes (ayer). Todo por causas ajenas , no fue pereza ni nada parecido , pero ahora estoy nervioso contando km y deseoso de entrenar bien toda la semana.

Semana -9 MAPOMA

La semana pasada se quedó finalmente muy coja. Los 4 primeros días salieron perfectos, destacando los 3×3000 a buen ritmo (11:49-11:41:11:39) y el controlado del jueves 12 km a 4:13, realmente muy contento. Sin embargo, el fin de semana fue otra historia.  No pude sacar tiempo en ningún momento y se quedó la cosa en 0 km, que no es muy recomendable entrenando para el Maraton.

En cualquier caso, aquí pongo la semana entrante, ya la semana -9. A ver si puedo cumplirla entera. De momento que sigan pasando las semanas con esta facilidad.

Lunes: 15 km. (4.45′/km, +-10”)
Martes: 3 x 3.000 (2′ de recuperación) (4′/km)
Miércoles: 12 km. (5/km, +-10”)
Jueves:  15 km a 4.15′ km.
Viernes: Descanso .
Sábado: 10 km entre 4.05 y 4.10 el km.
Domingo:  1.45 en progresión.